Ensayo a la fidelidad

Según la real academia el significado e fidelidad es: Firmeza y constancia en los afectos, ideas y obligaciones, y en el cumplimiento de los compromisos establecidos.

Un concepto universal en el que se pone toda nuestra creencia y voluntad en el que alguien más va a cumplir con cierto compromiso moral, ético y por lo mismo “tiene” que proporcionar total exclusividad hacia una relación pactada.

Un concepto básico que va en decadencia, un concepto que ya no importa, que va dejando de existir y lentamente se va posicionando en extinción. Un concepto que va tomando condiciones degenerativas, un concepto que por convicción ya no hay consideración.

Añoramos, anhelamos y fomentamos pensamientos durante gran parte de nuestra vida sobre querer tener relaciones formales, disfrutables y sólidas en nuestra vida, Es en promedio en lo que más piensa el ser humano durante su vida, y es increíble que cuando se presentan estas solidas oportunidades, les damos el pase con capa roja de torero, el sentimiento de compromiso es traicionero y entre más compromiso tenga un ser humano y más sea exigido a poner a prueba sus capacidades morales y de compromiso, es más factible que la persona se vaya por lo fácil y efímero.

El concepto de amar de por vida, de estar al lado de alguien para siempre, cumplir con el contrato exclusivo tanto de vista, oído y tacto, ¿tiene fecha de caducidad?

¿En cuanto tiempo una persona se aburre de un durazno?, aun siendo el más dulce de la tierra, ¿en cuento tiempo empieza a añorar lo salado, lo agrio, lo amargo?

¿Cuánto tiempo tiene que pasar, para que empecemos a criticar de nuestra pareja, algo que tanto nos llamó la atención en un principio?, ¿Cuánto tiene que pasar para querer forjar a nuestro modo, a nuestro tiempo, a nuestra imagen y semejanza a esa persona que nos acompaña en el camino sentimental? ¿Cuánto tiempo le tenemos que invertir a transformar a esa persona en lo que queremos y de no lograrlo simplemente, lo desechamos y cambiamos de pieza.

No está mal compartir experiencias y vivencias con un millón de personas, no está mal, no limitarte sólo a uno/a, no está mal divagar en diferentes brazos y en bocas y caricias ajenas.

Lo que está mal es destruir un concepto propio en el que tú mismo/a confiaste alguna vez, que le podías ser fiel a un amor y la falta de convencimiento te llevo a traicionar tu misma fé por alguien más.

¿Intentamos aferrarnos a un concepto que no existe? Una utopía sin pies ni cabeza, que desmaraña mentes y corazones,

Algo que siempre pedimos y difícilmente otorgamos, ese estigma de propiedad que ejercemos, ese título de pertenencia y esas palabras que endulcen a nuestra tranquilidad cuando alguien te dice “solo te amo a ti”-“siempre vamos a estar juntos”
Nos enamoramos del concepto que alguien más te proporciona, de esa seguridad que sientes de que un alma sea tuya y que sólo te ilumine a ti y cuando ese concepto se desborona y la fidelidad es prometida a alguien más, simplemente los ojos se opacan por la traición.

Te enojas, culpas, lloras, te deprimes y ¿de qué?, ¿de un concepto fallido?, ¿de una historia que se quedó inconclusa?, ¿del paso fugaz de un supuesto amor? O tal vez porque muy en el fondo te das cuenta de que la fidelidad es y seguirá siendo un concepto con fecha de caducidad que pasa a bienes del mejor postor o la mejor oferta.

Los ojos, el alma, el buen trato y la preferencia viajan en caballo y siempre va a haber muchos caminos. La mentira, el engaño y la traición es un concepto que solo el caballo de hacienda puede comprender, así que no culpes al burro/a en el cual pusiste todas tus esperanzas, ya que lo que te dolió en realidad es tu propio fracaso y tu mala interpretación al escoger a un compañero/a de vida.

Tu pareja es el reflejo de lo que eres, de lo que vives y de lo que estás acostumbrado/a… y eso, siempre será así.